
De repente fuimos los pibitos desaforados de la siesta
Y salimos a dar la vida por un pelo de concha.
Y un pelo de concha nos arrastró por el infinito cero.
A la hora de no dormir
Sucumbimos como almitas en ayuno y sin siesta.
De las guerras menos comunes:
Nos quedo la costumbre de matar sin mirar,
El fofo complejo de gozar y evaporarnos.
De las fiebres trasnochadas, las alocadas fiebres,
Aprendimos que hacer el amor a oscuras
Era traicionar al amor.
En la mesa de las guerras,
Sobraron miguitas de fatigas libertarias
Nadie las barrió.
Nadie se las quiso llevar a la boca.
De repente Dios se murió
Fue velado en los umbrales de Zaratustra,
Desmentido por Artaud y resucitado por Buda.
De repente descubrimos que el viejo no era inmortal
Que el futbol no es un deporte de varones
Y que ya no estamos para enamorarnos de la mamá de Eduardo.
Ni de Emma Peel.
De repente te fuiste y reencarnaste en otro país
Muy parecido al nuestro, pero otro país.
De repente fuimos mutando en extrañas hormigas racionales
De repente corrimos en sentido circular
Y no vimos en que posta la vida aun sostenía su antorcha.
De repente un idiota gritó patria.
No le respondimos
Y salimos a dar la vida por un pelo de concha.
Y un pelo de concha nos arrastró por el infinito cero.
A la hora de no dormir
Sucumbimos como almitas en ayuno y sin siesta.
De las guerras menos comunes:
Nos quedo la costumbre de matar sin mirar,
El fofo complejo de gozar y evaporarnos.
De las fiebres trasnochadas, las alocadas fiebres,
Aprendimos que hacer el amor a oscuras
Era traicionar al amor.
En la mesa de las guerras,
Sobraron miguitas de fatigas libertarias
Nadie las barrió.
Nadie se las quiso llevar a la boca.
De repente Dios se murió
Fue velado en los umbrales de Zaratustra,
Desmentido por Artaud y resucitado por Buda.
De repente descubrimos que el viejo no era inmortal
Que el futbol no es un deporte de varones
Y que ya no estamos para enamorarnos de la mamá de Eduardo.
Ni de Emma Peel.
De repente te fuiste y reencarnaste en otro país
Muy parecido al nuestro, pero otro país.
De repente fuimos mutando en extrañas hormigas racionales
De repente corrimos en sentido circular
Y no vimos en que posta la vida aun sostenía su antorcha.
De repente un idiota gritó patria.
No le respondimos
Nos alcanzó con salir desnudos al patio del amor,
Y saludar otra bandera
No es un trapo. Es una bandera.
Y sangró mil veces por nosotros.
No es un trapo. Es una bandera.
Y sangró mil veces por nosotros.
No es un trapo es una bandera
y es la bestia mas hermosa que supimos amar.
CIRI