
Ahora el rock esta en las gradas, no en el escenario.
La fiesta se hizo ceniza y el fuego es un recuedo.
Me cansé de la bulla autorreferncial de un cantante desanimado que siempre termina recostado sobre las cuerdas adiposas de una guitarra desinflada.
Arden Cromagnones. Se incendian almas y cuerpos. 8Pero el fuego ahora destruya no anima)
Los molinos sin quijote tienen hambre, desenvainan y se quedan con el amuleto de la historia.
Se fugan perlas de un carnaval triste y miserable. Compramos joyas robadas.
El “desadoctrinado” adoctrina. El salmon sigue la corriente.
Todo da igual. Solo cantan las remeras. Y en la misa pagana del pogo interminable los cuerpos no dialogan , se chocan. Estallan.
Sigo esperando el amor japones que me transforme en un kamikaze del sueño infinito.
Sigo esperando la banda que me hable del infierno encantador y de los puentes amarillos
Sigo esperandote debajo de lo prohibido, a la altura de la piel verdadera.
Escupo sobre tu bengala. Orino tu repugnante vacio.
No me des de beber de tu puta leche ni te sientes en mi mesa.
(Sabelo: mi parte sana no se negocia)
Toca tus canciones leos de mi, me podes transformar en el peor de los elefantes.
Larga vida a la fiesta que llegara.
(Demas esta decir que no estas invitado.)
CIRI
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